12 ejercicios de autoconsciencia que potencializarán tu éxito

Tener consciencia de sí mismo es una de las habilidades más importantes para el éxito.

Un proverbio africano dice: “Cuando no tienes un enemigo dentro, los enemigos externos no pueden hacerte daño”. Tener consciencia de sí mismo es una de las habilidades más importantes para el éxito. Tener autoconsciencia conduce a una mejor toma de decisiones y a optimizar el comportamiento de respuesta ante las diversas situaciones que se te presentan. Por esta razón, hoy te compartimos 12 ejercicios que te ayudarán a tener una mejor conciencia de ti mismo.

  1. Los tres por qué

Antes de tomar acción con una decisión, pregúntate “¿por qué?”. Haz un seguimiento de tu respuesta con otro “¿por qué?” y realiza este mismo procedimiento una tercera vez. Si puedes encontrar tres buenas razones para seguir con tu decisión, tendrás más claridad y confianza en tus acciones. Ser autoconsciente significa saber tus motivos y determinar si son razonables.

  1. Amplía tu vocabulario emocional

El filósofo Wittgenstein dijo: “Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo.” Las emociones crean poderosas respuestas físicas y de comportamiento que son más complejas que solo decir “estoy feliz o triste”. Transformar tus sentimientos en palabras tiene un efecto terapéutico en tu cerebro. Si no eres capaz de articular lo que sientes, esto puede provocarte estrés. Aquí te compartimos una lista de sentimientos y emociones que te ayudarán a identificar lo que sientes y a incrementar tu vocabulario emocional.

  1. Practica decir “no” a ti mismo

La capacidad de decir “no” a ti mismo para postergar la gratificación a corto plazo, es una importante habilidad en la vida. Cuanto más practiques decir “no” a los pequeños retos diarios, mejor podrás soportar las grandes tentaciones. Diariamente nos enfrentamos a un gran número de estímulos: desde los medios de comunicación y la comida chatarra, hasta las ganas de entrar a Facebook. Lo más recomendable es que comiences con cosas pequeñas, pero poco a poco rechaza cualquier gratificación a corto plazo.

  1. Evita las reacciones viscerales

Una persona sin consciencia de sí misma se ejecuta en piloto automático y responde instintivamente. La autoconsciencia te permitirá evaluar las situaciones de manera objetiva y racional, sin actuar sobre los prejuicios y estereotipos. La próxima vez que te enfrentes a una situación inesperada, tómate algunos segundos antes de reaccionar. Primero respira profundamente, sobre todo cuando estés ante un escenario que desencadena tu ira o frustración. Esto te dará tiempo para volver a evaluar si tu respuesta será la mejor.

  1. Sé consiente de tus defectos

Nadie es perfecto. Sin embargo, estar consciente de tus defectos, pero no aceptar sus consecuencias, no es la mejor forma de lidiar con los problemas. A menudo, tendemos a ser muy críticos con los demás, pero ignoramos o dejamos pasar nuestras propias fallas. Ser consciente de ti mismo,  te ayuda a ver de frente tus propios defectos, evitando un comportamiento hipócrita y poniendo atención en mejorar como personas. Te recomendamos crear el hábito de reconocer tus errores y dejar de poner excusas.

  1. Controla tu diálogo interno

Nadie está exento de hacer comentarios sin parar dentro de sus cabezas. Es más sencillo omitir los filtros si estamos hablando con nosotros mismos. Sin embargo, este comportamiento no siempre es útil. Un poco de diálogo interno negativo puede llevarnos a episodios de estrés y/o depresión. Debes poner mucha atención a cómo respondes a tus propios aciertos y fallas. ¿Consideras que tus éxitos son producto de la suerte?, ¿sientes que tus errores merecen la pena de muerte? La retroalimentación positiva o negativa formará tu mente basándose en la forma que respondas ante los triunfos y fracasos. Ser muy duro contigo mismo necesita ser balanceado con autocompasión. Celebra tus victorias y perdona tus derrotas.

  1. Mejora tu percepción de tu lenguaje corporal

Mirarse a uno mismo en un video puede ser una experiencia aterradora. Sin embargo, tener consciencia de tu lenguaje corporal, postura y gestos ayuda a mejorar tu confianza. Encogerse o tomar una actitud de sumisión aumenta la generación de cortisol, lo cual alimenta la baja autoestima. Mientras tanto, poner la frente en alto y mostrar una actitud de liderazgo, incremente la testosterona y mejora el rendimiento.

Por otro lado, realizar gestos con las manos te ayudará a articular tus pensamientos y afectará la forma como la gente reacciona ante ti. Toma tu celular y grábate dando un discurso o haciendo una presentación. Evalúa tu postura y gesticulaciones. Mira los videos de oradores expertos y adopta algunos de sus movimientos para mejorar tu lenguaje corporal.

  1. Hazla de “Abogado del Diablo”

Tomar una opinión contraria te obliga a cuestionar tus suposiciones. Tus creencias “por defecto” y tu visión del mundo no siempre son razonables. Lo saludable es luchar y argumentar contigo mismo y ver cómo se sostienen tus puntos de vista. Esto le dará a tu cerebro una nueva herramienta para ejercitarse, el procesamiento de nueva información es un reto que estimula la creación de nuevas conexiones neuronales.

  1. Conoce qué tipo de personalidad tienes

Conocer tu tipo de personalidad te permite maximizar tus fortalezas y manejar tus debilidades. Entender tus cualidades y talentos puede ser la diferencia entre realizar una buena elección y la mejor elección. Recuerda que las cualidades y el conocimiento pueden ser adquiridos a través del tiempo, mientras que los talentos son natos.

Puedes comenzar entendiendo en qué espectro introvertido/extrovertido encajas más, descubriendo cuál es tu tipo de personalidad de acuerdo con el test Myer-Briggs y haciendo un análisis de tus fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas.

  1. Practica la autoevaluación y reflexión

Mantén un diario y da seguimiento a tus progresos. ¿Cómo calificarías tu nivel actual de consciencia en una escala del 1 al 10? Piensa en cuántas veces dices cosas de las que te arrepientes, si repites malos hábitos, tomas decisiones cuando estás distraído o si tienes pensamientos erráticos. Establece metas regulares. Parte los grandes objetivos en objetivos más pequeños que, progresivamente, te lleven a ellos. Pregúntate a ti mismo al final de cada día: “¿qué hice bien hoy?” y “¿cómo puedo mejorar en esto mañana?”.

  1. Pide retroalimentación constructiva con frecuencia

Todos tenemos puntos ciegos en nuestros patrones de pensamiento y comportamiento. Pedir retroalimentación constructiva con cierta periodicidad rompe cualquier autoengaño o punto de vista unidimensional que podamos tener. Sin embargo, es importante que consideres solicitar esto a aquellas personas que consideras mentores, a quienes te entiendan, respeten. Pídeselo a quien realmente te diga lo que necesitas oír y no lo que te gustaría escuchar.