Aprovecha la música y concéntrate mejor

Aquí te compartimos la clave para sacarle provecho a la música y potenciar tu concentración.

Estudiar para los exámenes o realizar tus labores en la oficina con música a menudo no es una buena idea. Puede ser una distracción. Sin embargo, la música en sí misma no es, necesariamente, algo contraproducente cuando debemos concentrarnos en una actividad.

Cada tema con su ritmo

La psicóloga clínica Emma Gray se especializa en la terapia cognitivo-conductual en Londres. Ella fue comisionada por Spotify para investigar el efecto que tiene la música al momento de estudiar. Su investigación encontró que es importante elegir la música dependiendo del tema que se estudie con el fin de estimular el aprendizaje y mejorar la concentración.

De acuerdo con esta investigación, los estudiantes que escuchan música clásica con 60-70 pulsaciones por minuto mientras estudian, alcanzan calificaciones 12% más altas en matemáticas. El rango de la melodía y el tono de la música clásica, como en Fur Elise de Beethoven, ayuda a estudiar durante más tiempo y a retener más información.

El lado izquierdo del cerebro se utiliza para procesar información sobre los hechos y resolver problemas. Estas habilidades son clave en Ciencias, Humanidades e Idiomas. Se demostró que escuchar música con 50-80 pulsaciones por minuto, como “Mirrors” de Justin Timberlake, tiene un efecto calmante sobre la mente. Y a su vez, este efecto calmante es propicio para el pensamiento lógico, lo que permite aprender y recordar nuevos hechos.

Para estudiar materias como Inglés, Drama o Arte, los estudiantes utilizan el lado derecho del cerebro (procesos creativos y originales). Las investigaciones muestran que para estas materias se debe escuchar rock y música pop. Canciones como “Firework” de Katy Perry o “I Can’t Get No (Satisfaction)” de The Rolling Stones, producen un elevado estado de excitación, lo que mejora la creatividad.

Música de fondo

Si quieres estudiar con música, debes tener en cuenta el volumen. Debes asegurarte de que la música no sea tan fuerte como para convertirla en una distracción. De acuerdo con la Maestra Nicole M. Charara, psicóloga clínica del Centro de Psicología en Singapur, “la música debe estar en el fondo y debe mantenerte motivado durante las sesiones de estudio.”

Charara explicó que es mejor usar música que no contenga letras para evitar la distracción del canto. “Si te encuentras mirando a la radio y cantando las canciones, entonces es obvio que la música no va a funcionar”, aclaró Nicole.

Si de plano no puedes poner algo que no tenga letra, aún puedes encontrar ayuda en la música. Aunque esto solo funcionará antes de comenzar tus sesiones de estudio. De acuerdo con Nicole, “reproducir música antes de estudiar puede aumentar el ritmo cardiáco, lo cual es benéfico para la concentración.”

Los individuos difieren

A pesar de estos beneficios, escuchar música mientras estudias puede no funcionar para todos. La investigación sobre el efecto de la música en el estudio ha tenido resultados mixtos. En algunos casos se demuestra que la música puede estimular el aprendizaje, mientras que otros muestran que la música puede ser una distracción.

“Por desgracia, no hay ninguna investigación definitiva, ninguna píldora mágica para esto. El punto clave realmente depende de cada estudiante”, aseguró Charara. “Por ejemplo, la gran idea de tener una habitación completamente tranquila es realmente perjudicial para algunas personas, ya que no se pueden despejar su mente.” “Hay algunos que están ansiosos, por lo que la música les ayuda a relajarse y los pone en un estado más tranquilo, les ayuda a concentrarse”.

El efecto Mozart

La idea de que escuchar Mozart puede hacer que el cerebro funcione mejor, se originó a partir de un estudio realizado en 1993 en la Universidad de California.

Nicole M. Charara, quien no está involucrada con Spotify, comentó que “los estudios han demostrado que la música clásica se dirige a la parte del cerebro que estimula el razonamiento espacio-temporal, el cual es útil en la solución de problemas de matemáticas”. Es principalmente este hemisferio cerebral el que se utiliza para procesar la información de hechos y resolver planteamientos.

El estudio original

Sin embargo, ¿dónde reside la verdad? En el estudio inicial de 1993, se involucró a 36 estudiantes universitarios. Se les ponían 10 minutos de la Sonata para Piano de Mozart, y luego debían completar una prueba de razonamiento espacial. Debían relacionar objetos en dos y tres dimensiones para analizar la capacidad de visualizar con la mente. El experimento se repitió con 10 minutos de silencio.  Y una vez más con 10 minutos de alguien hablando en una voz monótona.

Los investigadores encontraron que los estudiantes obtuvieron una puntuación significativamente más alta, después de escuchar la Sonata de Mozart. No obstante, esta no es la historia completa. Se descubrió que este aumento cognitivo solamente tiene una duración de 10-15 minutos, el incremento en el CI es poco y el estudio solo se probó en un tipo muy específico de inteligencia. Este es un hallazgo fascinante, pero fue sacado de proporción, mal interpretado y mal citado. Tanto que los hechos reales se perdieron en el fenómeno conocido como el “Efecto Mozart”.

Otros estudios

Subsecuentemente, los investigadores han repetido el estudio original para tratar de encontrar la verdad del asunto. Un análisis de 16 estudios encontró que el efecto real es mínimo. Además no cambia significativamente el coeficiente intelectual o la capacidad de razonamiento en general. Solo afecta a un tipo específico de tarea cognitiva con una explicación neurofísica simple.

Otro análisis, que toma en cuenta un mayor número de estudios, encontró que otro tipo de música funcionaba igual de bien. En un caso se utilizó Schubert y en otro se escuchaba a alguien leer un pasaje de una novela de Stephen King. Se produjo el mismo efecto, pero solo en aquellas personas a las que les gusto la sesión auditiva. La realidad es que cualquier actividad que estimula tu cerebro (música, café o correr) probablemente tendrá un efecto similar.

Para un incremento de CI más permanente

Puede que no sea tan rápido y sencillo como hacer clic en el botón de Play en tu iPod. Sin embargo, está comprobado que aprender a tocar un instrumento musical tiene un efecto positivo y duradero en el cerebro.

De acuerdo con la investigadora cognitiva Jessica Grahn, de la Universidad de Western en Londres, Ontario, se puede aumentar hasta 3 puntos el CI con un año de clases de piano. No es exactamente lo que el “Efecto Mozart” prometió, pero es un efecto secundario muy útil.