Clases en línea o presenciales: ¿qué es mejor?

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La pandemia global actual ha obligado al mundo a cambiar de hábitos. Las órdenes de confinamiento nos han mostrado que es posible realizar gran parte de nuestras actividades de manera remota. El sector educativo ha sido uno de los tantos que se han visto en la necesidad de cambiar. En medio del caos de crear toda una nueva infraestructura para pasar de clases presenciales a clases en línea, hay aspectos positivos sobre el rendimiento de los alumnos y el aprovechamiento del tiempo libre. 

Beneficios de las clases en línea

El concepto de las clases en línea o e-learning, de hecho, no es un concepto nuevo. Ha ido perfeccionándose a lo largo de los años, ganando terreno y convirtiéndose en una tendencia. La ventaja más evidente que trae consigo es que abre las posibilidades de aprendizaje a muchas más personas. Permite compartir una experiencia formativa a nivel global y conecta a los alumnos con personas y profesores alrededor del mundo.

Las sesiones en línea también le facilitan a los estudiantes tener una interacción orgánica con perfiles profesionales más diversos. Además, los alumnos no se sienten estancados en un mismo espacio o tema.

Otro beneficio importante es la reducción de gastos, así como la accesibilidad en cuanto a tiempo y espacio. El aprendizaje en línea es más barata al eliminar el factor del traslado físico y comidas, así como reemplazar la compra de libros físicos por e-books

Si bien es necesario contar con una computadora y una conexión a internet estable, estos gastos implican una inversión menor a largo plazo. Además, son herramientas que pueden ser utilizadas para fines recreativos.

Por otro lado, el alumno tiene la flexibilidad y libertad de elegir el espacio en donde deseen tomar la clase. Además, puede retomarla y acceder al material de estudio (presentaciones, videos, etc.) en el momento que quiera, cuantas veces sea necesario. Aunado a esto, la opción de estudiar desde el propio hogar facilita el acceso a la educación a aquellas personas con alguna discapacidad física o motriz. 

Finalmente, está el hecho de que existe una más fácil actualización de material de estudio. Por ejemplo, nuevas ediciones de libros y nuevas plataformas con herramientas de aprendizaje.