Cómo saber cuándo debes cambiar al Plan B

Es importante siempre tener un Plan B, pero ¿cómo saber cuándo debemos usarlo?

Demasiados emprendedores tardan demasiado en cambiar de dirección porque son optimistas consumados. Tienen que serlo, ¿de qué otra forma podrían salir adelante? Sin embargo, su actitud positiva puede cegarlos de las advertencias que indican el momento para cambiar al Plan B. Estas afirmaciones las dice Robert Chess, profesor de Administración en la Stanford Graduate School of Business.

“Los emprendedores principiantes no reconocen los indicadores para hacer un cambio de dirección. Se quedan con lo mismo por demasiado tiempo”, dice Chess. De acuerdo con Robert, estos son los puntos que se deben considerar para saber cuál es el momento idear para tomar un nuevo rumbo en tu negocio y evitar quedarte estancado:

Utiliza ambos lados de tu cerebro

Los fundadores de compañías deben tener una doble personalidad: el Optimista y el Pesimista. Mientras uno piensa que todo va a funcionar perfecto, el otro mantiene el equilibrio pensando en que todo puede salir mal.

“Un emprendedor debe tener esas dos partes casi desconectadas, pero que puedan operar al mismo tiempo”, dice Chess.

Determina lo que debe cambiar

“Un cambio de dirección implica mantener un pie en el suelo, mientras se mueve el otro pie”, dice Chess. Eso significa que algo debe permanecer constante en la empresa cuando se hace evidente que el plan actual no está funcionando. Puedes tener un gran producto, pero el equipo que está ejecutando podría no tener los conocimientos apropiados. O bien, puedes tener un equipo dinámico y un producto de calidad, pero tu target es incorrecto.

Generalmente, las nuevas empresas se equivocan en el mercado de su producto. Por suerte, eso no es un error fatal. Es mucho más fácil encontrar una nueva aplicación para un producto que una nueva dirección. Además, es difícil cambiar al equipo y a los inversionistas.

¿Cuándo es el momento de dejarlo? Si varias áreas clave (producto, mercado o equipo) no están funcionando, puede ser el momento de hacer las maletas.

Incorpora el cambio como parte de la cultura empresarial de tu empresa

Las empresas que tienen el concepto de agilidad como parte de sus fundamentos, son las más exitosas al momento de cambiar al Plan B. Esto es un indicador sobre los baches que se encontrarán en el camino y los fracasos que enfrentarán. Por ejemplo, una compañía puede hacer un colchón con sus primeros inversionistas, construyendo sobre una base con dinero para la experimentación de productos y su adaptación al mercado objetivo.

“Tienes que guiar a tus inversionistas, socios y empleados a lo largo del camino”, explica Chess. “Lo más importante es que entiendan la misión de la empresa, a sabiendas de que los detalles de los productos pueden cambiar con el tiempo”.

¿Tienes una empresa demasiado grande para hacer un cambio?

Incluso las empresas más grandes y bien establecidas pueden encontrar lo que necesitan para cambiar el rumbo. “La decisión de Netflix para transmitir contenido de video como DVD se hizo menos popular y es un ejemplo clásico de un cambio de productos”, dice Chess.

En la industria de la biotecnología, donde la investigación científica exige largos plazos de desarrollo de productos, el 80% de las empresas tienen éxito en zonas muy diferentes a las que estaban enfocadas originalmente. “No creo que ninguna empresa sea demasiado grande como para cambiar de dirección“. “Cada empresa tiene que aprender a adaptarse a su entorno y a su mercado”, afirma.

Confía en tus instintos (y en Analytics)

Los emprendedores no pueden ignorar datos objetivos, ni sus instintos. “Steve Jobs no tomó sus decisiones con base en una gran cantidad de análisis. Él estaba basándose en sus instintos y en una verdadera comprensión de lo que el cliente desearía”, dice Chess.

Probablemente tome cierto tiempo para que un producto comience a funcionar, pero hay diferentes tipos de pruebas para asegurarse que el concepto y mercado son compatibles y van por el camino correcto. “La clave es la creación de una gran cantidad de experimentos que comprueben las hipótesis”. Por lo tanto, tener un asesor de confianza fuera de tu esfera inmediata puede ayudarte a tener una visión más objetiva cuando estés evaluando esos datos.