Cómo ser un verdadero líder emocionalmente inteligente

Los verdaderos líderes, a cualquier nivel jerárquico, muestran su capacidad de liderazgo manejando sus propias emociones. ¿Por qué? A final de cuentas, lo único que pueden realmente controlar, son sus pensamientos, sentimientos y comportamientos. Si logras manejar estos puntos, podrás liderar tus organizaciones desde cualquier puesto.

Cómo funcionan nuestras emociones

Los verdaderos líderes demuestran inteligencia emocional aprendiendo patrones científicamente comprobados sobre cómo funcionan nuestras emociones y cómo manejarlas. Si conocemos el funcionamiento de nuestras mente, podemos influenciar nuestro propio pensamiento y los patrones que surgen con los sentimientos.

Seremos capaces de evaluar la realidad más claramente, tomar mejores decisiones y optimizar nuestra habilidad para alcanzar metas. De esta manera lograremos mayor calidad de vida. Pero, ¿cómo funciona tu mente? De manera intuitiva, la mente es un todo cohesivo.

Nos percibimos a nosotros mismos como pensadores racionales e intencionales, aunque las investigaciones de ciencia cognitiva demuestran que no es así. En realidad, la parte intencional de nuestros cerebros es un pequeño jinete sobre un enorme elefante de emociones e intuiciones. Básicamente, tenemos dos sistemas de pensamiento. Daniel Kahneman, quien ganó el Premio Nobel por su investigación en economía del comportamiento, los llama Sistema 1 y 2. Uno es como un sistema de piloto automático y el otro es un sistema intencional.

  • Sistema de piloto automático

Esta parte de nuestra mente corresponde a nuestras emociones e intuiciones. Su proceso cognitivo se genera principalmente en la amígdala. Este sistema guía nuestros hábitos, nos ayuda a tomar decisiones rápidas y reacciona instantáneamente a situaciones de vida o muerte. Sin embargo, esta habilidad que ayudaba a nuestros antepasados a sobrevivir, actualmente no es de gran ayuda.

Si bien actualmente vivimos situaciones estresantes, no son potencialmente mortales. Sin embargo, el sistema de piloto automático las toma como si lo fueran, produciendo experiencias innecesariamente estresantes que dañan nuestro bienestar físico y mental. Por otra parte, los juicios rápidos resultantes de emociones e intuiciones, generalmente se sienten reales porque son inmediatos y fuertes. Sin embargo, algunas veces nos conducen por caminos sistemáticos y predecibles.

  • Sistema intencional

El sistema intencional refleja nuestro pensamiento racional y se desarrolla en la corteza prefrontal, la parte del cerebro que ha evolucionado más recientemente. Este sistema de pensamiento nos ayuda a manejar mejor las actividades mentales complejas, como el manejo de relaciones, razonamiento lógico, pensamiento probabilístico y retención de nueva información.

El sistema automático no requiere ningún esfuerzo consciente para funcionar. Sin embargo, el sistema intencional requiere de esfuerzo deliberado para prenderse, lo que es mentalmente desgastante. Afortunadamente, con suficiente motivación y entrenamiento, el sistema intencional puede activarse en situaciones donde el sistema de piloto automático es propenso a cometer errores.

El jinete y el elefante

El sistema de piloto automático es como un elefante, pues es mucho más poderoso y sobresale entre ambos sistemas. Nuestras emociones pueden abrumar nuestro pensamiento racional. De igual manera, nuestros hábitos e intuiciones determinan una gran parte de nuestras vidas. Aunque esto no es algo malo, mentalmente es desgastante pensar intencionalmente cada acción y decisión.

El sistema intencional es como el jinete del elefante, pues puede guiarlo deliberadamente para ir en cualquier dirección que concuerde con sus verdaderas metas. Si bien la parte automática del cerebro es enorme, bastante amplia, lenta para realizar cambios y aplastante con sus amenazas; puede ser dominada usando el sistema intencional.

Las respuestas automáticas ante ciertos estímulos son inevitables, pero pueden controlarse con la práctica y el autocontrol. Si puedes dominar las reacciones ante los factores que pueden hacerte perder los estribos y te llevan por el camino de los sentimentalismos en lugar de la razón, estarás más en control de tus propios sentimientos y verás que el liderazgo y la capacidad de dirigir personas se convertirá en algo natural.