Inteligencia emocional vs. incertidumbre

Si conoces los trucos adecuados, puedes anular las tendencias irracionales de tu cerebro y manejar la incertidumbre de manera eficaz.

Nuestros cerebros nos dan pistas cuando se enfrentan a la incertidumbre porque están programados para reaccionar a ella con miedo. En un estudio reciente, un neuroeconomista del Instituto de Tecnología de California tomó imágenes del cerebro al momento en el que eran obligados a hacer apuestas inciertas.

Las decisiones de los participantes se volvían más irracionales y erráticas entre menos información tenían. Se podría pensar que lo contrario sería real: a menor información, más cuidadosos y racionales somos al evaluar información. Pero no es así. A medida que la incertidumbre va en aumento, los cerebros de los sujetos cambiaron el control de la situación al sistema límbico: el lugar donde las emociones, como la ansiedad y el miedo, se generan.

Una abrumadora precaución y el miedo aseguraron la supervivencia de la especia, pero ese no es el caso hoy. Este mecanismo no ha evolucionado y hoy es un obstáculo en el mundo de los negocios. Ahí, las reglas de incertidumbre y las decisiones importantes deben hacerse todos los días con un mínimo de información.

A medida que nos enfrentamos a la incertidumbre, nuestros cerebros nos empujan a reaccionar de forma exagerada. La gente exitosa puede reemplazar este mecanismo y cambiar su forma de pensar en una dirección racional. Esto requiere de inteligencia emocional (EQ). No es de extrañar que, entre las más de 1 millón de personas que TalentSmart (empresa creadora de programas para desarrollar EQ) ha evaluado, 90% de los mejor calificados ganen un promedio de 28 mil dólares más al año que aquellos con menor EQ.

Para aumentar tu EQ, tienes que mejorar tu toma de decisiones racionales en un contexto de incertidumbre. ¡Olvídate del miedo! Hay estrategias probadas que puedes utilizar para mejorar la calidad de tus decisiones cuando las emociones nublan tu juicio.

A continuación, te compartimos las once de las mejores estrategias que las personas exitosas utilizan en esos momentos:

Calman sus sistemas límbicos

El sistema límbico responde a la incertidumbre con una reacción de miedo visceral. A su vez, el miedo inhibe la buena toma de decisiones. Las personas que son buenas para hacer frente a la incertidumbre, resisten este miedo y lo detectan tan pronto surge.

De esta manera, ellos son capaces de contenerlo antes de que se salga de control. Una vez que son conscientes del miedo, clasifican los pensamientos irracionales que tratan de intensificarse como miedos irracionales y entonces el miedo desaparece. Después de esto, pueden enfocarse con mayor precisión y racionalidad en la información que tienen.

A lo largo del proceso, se recuerdan a sí mismos que una parte primitiva de su cerebro está tratando de hacerse cargo. Y saben que la parte lógica tiene que ser la que esté al mando. En otras palabras, hacen que su sistema límbico se tranquilice hasta que realmente valga la pena entrar en estado de alerta.

Se mantienen positivos

Los pensamientos positivos tranquilizan los miedos y los pensamientos irracionales. Son capaces de centrar la atención de tu cerebro en algo completamente libre de estrés. Tienes que dejar a tu cerebro vagar un poco con ayuda de una selección consciente de cosas positivas. Cualquier pensamiento positivo hará volver a centrar su atención.

Cuando las cosas van bien y su estado de ánimo es bueno, esto es relativamente fácil. No obstante, si estás haciendo hincapié en una decisión difícil y tu mente se inunda de pensamientos negativos, esto puede ser un desafío. En esos momentos, piensa en tu día e identifica una cosa positiva que ocurrió, no importa cuán pequeña sea.

Si de plano no puedes pensar positivamente, reflexiona sobre el día o la semana anterior, o en algún evento que estés esperando con ansias. El punto es que debes tener algo positivo para cambiar tu atención cuando sea necesario.

Saben lo que saben y lo que no

Cuando la incertidumbre hace que una decisión sea difícil, es fácil sentirse como si todo fuera incierto. Las personas que tienen éxito en el manejo de la incertidumbre, comienzan por hacer un balance de lo que saben y lo que no.De esta forma, asignan un factor de importancia para cada punto.

Asimismo, reúnen todos los hechos que tienen y elijen la mejor opción en la compilación de las cosas que no conocen. Por ejemplo, ¿qué sucederá si la moneda de algún país fluctúa? o ¿qué estrategia empleará su competencia? En realidad, tratan de identificar tantos datos como sea posible, ya que esto les quita poder.

Aceptan lo que ellos no pueden controlar

A todos nos gusta tener el control, después de todo, las personas que se sienten como si estuvieran a merced de su entorno, nunca llegan lejos. Sin embargo, este deseo de control puede ser contraproducente cuando se ve como fracaso personal todo lo que no puedes dominar o no sabes.

Las personas que manejan bien la incertidumbre, no tienen miedo a reconocer qué está causándola. En otras palabras, viven en el mundo real. Ellos no pintan cualquier situación como mejor o peor de lo que realmente es y analizan los hechos por lo que son. Saben que lo único que realmente controlan, es el proceso para tomar decisiones.

Esa es la única manera racional de manejar lo desconocido y la mejor forma de mantener los pies en el suelo. No tengas miedo de dar un paso al frente y decir: “Esto es lo que no sabemos, pero vamos hacia adelante con lo que sí sabemos”. Podemos cometer errores, pero eso es mucho mejor que estar parado sin rumbo.

Se centran únicamente en lo que importa

Algunas decisiones pueden hacer o deshacer una empresa, aunque la mayoría no sean tan importantes. Las personas que son buenas en la toma de decisiones, no pierden su tiempo atorándose en aquellas en las que el riesgo más grande es hacer el ridículo.

Cuando se llega a esto, casi todas las decisiones tienen al menos un pequeño factor de incertidumbre. Sin embargo, aprender a equilibrar adecuadamente las muchas decisiones, te permite enfocar tu energía en las cosas que importan. También elimina la presión innecesaria y la distracción causada por pequeñas preocupaciones.

No buscan la perfección

Las personas emocionalmente inteligentes no fijan la perfección como su objetivo. Saben que no hay tal cosa como una decisión perfecta en una situación incierta. Piensa en esto: los seres humanos son falibles por naturaleza. Cuando la perfección es tu objetivo, siempre quedarás con una sensación de fracaso y terminarás gastando tu tiempo lamentándote.

No viven en los problemas

Cuando te enfocas, tu atención determina tu estado emocional. Cuando te concentras en los problemas, creas y prolongas emociones negativas y estrés, lo que entorpece tu desempeño. Cuando te centras en acciones para mejorarte a ti mismo y tus circunstancias, creas un sentido de eficacia personal que produce emociones positivas y mejora tu rendimiento.

Las personas emocionalmente inteligentes no se permiten preocuparse por las incertidumbres que enfrentan. En lugar de esto, centran toda su atención y esfuerzo en lo que pueden hacer.

Saben cuándo confiar en sus instintos

Nuestros antepasados confiaron en intuición y su instinto de supervivencia. Dado que la mayoría de nosotros no enfrentamos decisiones de vida o muerte todos los días, tenemos que aprender a utilizar este instinto.

Frecuentemente cometemos el error de hablar con alguien más en lugar de escuchar a nuestro instinto. También vamos demasiado lejos en la otra dirección e impulsivamente nos sumergimos en una situación, confundiendo nuestras suposiciones con instintos. Las personas que tienen éxito durante la incertidumbre, reconocen y aceptan el poder de sus instintos. Se basan en algunas estrategias probadas para alcanzar sus objetivos como:

  1. Reconocen sus propios filtros: Son capaces de identificar cuándo están siendo excesivamente influenciados por sus suposiciones y emociones o por la opinión de otra persona. Su capacidad para filtrar los sentimientos que no vienen de su intuición los ayuda a centrarse en lo que tienen adelante.
  2. Le dan espacio a su intuición: Los instintos no se pueden forzar, ya que funcionan mejor cuando no estamos presionándolos. Albert Einstein dijo que tuvo sus mejores ideas mientras navegaba y cuando Steve Jobs se enfrentaba a un problema difícil, salía a dar un paseo.
  3. Construyen un historial: Se toman el tiempo para practicar su intuición. Comienzan por escuchar a sus instintos en las pequeñas cosas. Después, analizan los resultados para saber si pueden confiar en ellos con situaciones más grandes.

Tienen planes de contingencia

Mantenerse en la cima de la incertidumbre se trata, tanto de la planificación para el fracaso, como esperar lo mejor. Los expertos en el tema no tienen miedo de admitir que podrían estar equivocados. Y eso los libera para hacer planes de contingencia detallados, racionales y transparentes. Las personas exitosas saben que no siempre van a tomar la decisión correcta, pero también saben cómo absorber y comprender los errores. Así, pueden tener mejores decisiones en el futuro.

No preguntan “¿Qué pasaría si…?”

Este tipo de declaraciones echan leña al fuego de la tensión y la preocupación. No hay lugar para ellos en tus pensamientos una vez que has establecido buenos planes de contingencia. Las cosas pueden ir en un millón de direcciones diferentes, pero mientras más tiempo pases preocupándote por las posibilidades, menos tiempo pasarás centrándose en la implementación de medidas que te mantendrán calmado. Las personas exitosas saben que preguntar “¿qué pasaría sí…?” solo los llevará a un lugar al que no quieren y no necesitan ir.

Cuando todo lo demás falla, respiran

Una manera fácil de hacer esto, radica en algo que haces todos los días y de manera automática: respirar. Estar en el momento únicamente con tu respiración, entrena tu cerebro para centrarse exclusivamente en la tarea que estás realizando y aquieta los pensamientos que distraen.

Cuando te sientas abrumado, toma un par de minutos para concentrarte en tu respiración. Cierra la puerta, guarda todas las demás distracciones, siéntate en una silla y simplemente respira. El objetivo es pasar tiempo concentrado en tu respiración, evitando que tu mente divague. Piensa en cómo se siente inhalar y exhalar. Esto suena simple, pero es difícil de hacer por más de un minuto o dos. Está bien si te desvías hacia otros pensamientos, pero bastará con traer de regreso tu atención a tu respiración.

Si mantener la concentración en tu respiración resulta una verdadera lucha, intenta contar cada inhalación y exhalación hasta llegar a los veinte. Después, comienza de nuevo. No te preocupes si pierdes la cuenta, siempre puedes empezar de nuevo. Esta tarea puede parecer demasiado fácil o incluso tonta, pero te sorprenderás por lo tranquilo que te sentirás después.

Recapitulando

La capacidad de gestionar estratégicamente la incertidumbre es una de las habilidades más importantes que puedes cultivar en un entorno empresarial. Prueba las estrategias anteriores y tu capacidad para manejar la incertidumbre dará un gran paso en la dirección correcta.