Los Miserables: un clásico del siglo XIX

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Víctor Hugo y sus Miserables

Se han hecho musicales y películas; adaptaciones cortas e ilustradas. Los personajes de Los Miserables ya son inmortales. La obra de Víctor Hugo se convirtió en la historia más representativa de la literatura francesa del siglo XIX.

Los Miserables es un hito de la literatura universal al reflejar vivida y empáticamente la Francia de esa época. Muchos momentos clave de lo sucedido en este país se asoman en la obra. Por ejemplo, la Revolución Francesa, el Imperio de Napoleón, y la época de la Restauración con Luis XVIII.

Esta obra maestra es especial por su realismo, sí. Pero también porque hace un análisis profundo sobre el bien y el mal como conceptos que pueden yuxtaponerse en momentos. A través de sus personajes, Víctor Hugo refleja sus ideales. Por ejemplo, su oposición a la pena de muerte; lo que considera el bien absoluto (representado en el Monseñor Myriel) y el mal absoluto (representado en el matrimonio Thenardier). De igual manera, a través de Jean Valjean, da a conocer cómo el ser humano puede evolucionar y redimirse.

El trasfondo de Los Miserables

Fue publicada en 1862; sin embargo, sus valores la hacen atemporal. Los Miserables plasma las condiciones de vida de las clases más humildes, mismas que probablemente no han mejorado con el tiempo. Por eso, muchos estudiosos siguen analizándola como manifiesto en defensa de los oprimidos.

Debido a la época, no es de extrañar que esté plagada de ideales políticos. Víctor Hugo estaba muy comprometido con la vida política de su país. Tanto, que denunció las ambiciones dictatoriales de Napoleón en 1851, motivo por el que huyó a Bélgica tras el golpe de estado francés. De hecho, justo en ese lapso de exilio (1843 – 1851), fue que concibió esta historia.

La influencia de este libro ha trascendido. No solo sigue en muchos planes de estudio o porque siga teniendo nuevas producciones para cine, sino que su ha inspirado a otros grandes autores como Rimbaud y Baudelaire.