Memoria a corto y largo plazo

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¿Cómo funciona la memoria?

Las habilidades de memorización tienen diversos beneficios que pueden ayudarnos en nuestra vida diaria. Desde retener información nueva por un gran periodo hasta recordar hechos que sucedieron hace tiempo de manera precisa, una buena memoria nos ayuda a desempeñarnos mejor. Por eso, es de interés reconocer los tipos de memoria y entender cómo funcionan los procesos cognitivos en el cerebro

Memoria a corto plazo

Si eres estudiante, seguramente te ha sucedido que al poco tiempo de una prueba o examen, toda la información que habías estudiado la noche anterior ya quedó en el olvido. Esto sucede porque, en ese momento, estudiamos solo para memorizar lo necesario durante un periodo de tiempo limitado. 

Similar a cuando no podemos recordar qué comimos ayer o cómo estábamos vestidos, la memoria a corto plazo funciona cuando los recuerdos solo nos son necesarios durante un corto periodo de tiempo. Podemos activarlos de forma automática cuando los vayamos a utilizar, pero después, cuando ya no son necesarios, los desechamos. 

La memoria a corto plazo son todos los procesos cerebrales y cognitivos que permiten que el ser humano reciba, codifique y almacene los estímulos externos durante siete y 40 segundos. En este caso, la cantidad de estímulos que podemos codificar y almacenar es limitado con un promedio de siete elementos por persona, aunque esto puede variar. 

No obstante, si los estímulos almacenados persisten y son utilizados más de una vez en ese tiempo, pueden trasladarse a la memoria de largo plazo. Así, quedarán almacenados por lapsos de tiempo que pueden ir desde días hasta años e incluso décadas. 

Memoria a largo plazo

La memoria a largo plazo se conforma de una serie de procesos cognitivos que almacenan información de forma permanente. Esta la que podemos acceder sin importar el tiempo transcurrido y en cualquier momento. 

En este tipo de memoria se encuentra todo tipo de información sobre la conducta humana, así como imágenes, sonidos, texturas, olores y movimientos. Por eso, aunque no podamos recordar lo que hicimos hace unos días, sabemos andar en bicicleta. 

Existen varios factores para que la información pase de un tipo de memoria a otro. Uno de ellos, y quizás el más común, es el asociar un estímulo a una emoción. Generalmente, los detalles que recordamos dentro de todo lo aprendido en un curso son aquellos que se relacionan directamente con:

  • nuestra personalidad
  • algún momento específico
  • cosas que nos recuerdan algo más
  • algo que hacemos constantemente

Existen varias técnicas de estudio y memorización. Por ejemplo, la técnica pomodoro o la de repaso espaciado. 

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